Así que Luis, ya que me tuteas, y por la dispensa que produce la falta de respeto, imprudencia y agresividad de tu lírica, te hablo como tú: de tú a tú. Ahí voy.
Pues, ¿con quién se cree que está tratando este mamalón, en palabras oficiales del coquero de la Betsy, que vive en la nadería y que pretende que toquemos el fondo de la desesperanza? Es hora de exigirle más respeto al que se supone que debe saber dirigirse a los demás que no son su parentela o cofrades de clubes exclusivos y pases blancos de bandejas de espejo o niqueladas. Digo, si es que leyó algo más que la Caperucita Roja, y sus papás le enseñaron modales básicos.
En segundo lugar, Luis, no seas lépero y agreste en su peor significado: el Colegio no te cobró de más. El caso que tus amigos de la corporación de los risueños extranjeros está llevando junto a un juez de capa caída, no es por cobro de más, sino por cobro de lo supuestamente indebido, que no es otra cosa que un cuasicontrato. Dudo mucho que los juzgadores con aspiraciones a gringos como tu juez entiendan esa figura jurídica, ya sea por congénitas limitaciones neurológicas o por puro prejuicio con el derecho civil.
En tercer lugar, Luis, aunque Fortuño viene de fortuna, no seas pesetero. Confórmate con vivir de las riquezas que, inmoral y tal vez, ilegalmente, produce tu doña y no demuestres tan descaradamente esa ruin afición al dinero, a la avaricia. Estás negando toda una hermosa evolución de ese espíritu que no quisieras tener, pero que te une a los que niegas, porque eres la manifestación más escandalosa del que quiere que su madre sea la del vecino. Eso de estar pregonando en los medios la agresividad de que si te cobran de más vas a exigir que te den hasta el último centavo, provoca una escandalosa impresión gansteril con humo en el cañón por un tumbe de drogas. ¿Es que no te das cuenta que le puedes servir de ejemplo a algún desentendido que puede imitarte en tan vergonzoso reclamo, no ya en Fortaleza sino en un sórdido callejón de mala muerte, por una deuda de un pitillo? Sé más fino, muchacho, ten más caché que es de lo que entiendes porque sé que de asuntos de vergüenza no se te puede hablar.
Por último, ¿no te ruboriza que después de haber reclamado tus cinco chavos, un colega abogado te los envió para que no desesperaras en tu reclamo peseteril? ¿Es que crees que esa obsesión por hacerte de billetes y cretinizarte y gringolizarte hasta las meninges te va a quitar la eñe de tu apellido, esa que te delatará siempre, y a pesar de todo, como puertorriqueño? Cono, Fortuno, no tienes que hacerle caso al tecato de la Betsy. Déjale ese conato de hombre al olfato de la Nina. Estoy seguro que si te lo propones, con bastante esfuerzo y ayuda, no serás ningún mamao.
Luis, perdona lo poco, pero en estos días el machito de la policía me tiene anonadado y no hay forma de conjugar un verbo. Que me disculpen los etiquetados, finos y canchendosos cuyos virginales oídos nunca han escuchado estos tuteos profanos. Por último, que me perdone mi yo, que es tu tú, por haber bajado hasta tus entendederas y en ese deslenguamiento, parecerme a ti que para mi, no es otra cosa que usted.