Muchacho del carrito
No te conocía hasta el día en que escuché aquel patético cuento de camino y me enteré de tu amarga historia. Me dijeron que recogías latas en algún lugar desconocido de ese loco y ligero
No te conocía hasta el día en que escuché aquel patético cuento de camino y me enteré de tu amarga historia. Me dijeron que recogías latas en algún lugar desconocido de ese loco y ligero
Los hogares se acabaron, las creencias volaron y la educación se deseducó a tal grado que se convirtió en pintura y capota, cambios en el piso, doble tracción, rimas cantadas, chateo, agresión, insulto, tiroteo, “fourtrak”
No tengo dudas de que los guardianes son asunto de inspiración divina. Sin discrimen, y directamente desde el cielo, cada mortal tiene asignado su guardián de cabecera. Si ése es el dictamen celestial, sencillamente, y
La normalidad se presume. Nadie tiene que andar con tablilla o licencia de normal para que lo consideremos como parte de este gran promedio del que formamos parte. Aunque algunos se