Madriguera
Para mis nietas Io Marcela e Inoa Eugenia, que algún día preguntarán si su familia dijo algo. En chiflada disquisición de inmensa profundidad, sobre las letras y las armas, el Caballero de la Triste
Para mis nietas Io Marcela e Inoa Eugenia, que algún día preguntarán si su familia dijo algo. En chiflada disquisición de inmensa profundidad, sobre las letras y las armas, el Caballero de la Triste
Hace años, un megalómano político, hacía un cuento en algunos de sus discursos, que aunque con aspiraciones de parábola, era de mal gusto. Y no importa lo que usted crea, aquí va el cuento. El elocuente
¡Lo que son las cosas de la vida! Hace unos meses, con escasa excepción familiar, nadie conocía a José Alfredo Hernández Mayoral. De usted identificarlo, lo único que lo distinguía (si se puede llamar así)
El Código Penal de 1902, en su artículo 138, decía lo siguiente: «Todo funcionario público que so color de autoridad y sin causa legítima, acometiere, agraviare, oprimiere o golpeare a alguna persona, incurrirá en multa
Mode, ya que preguntas, te cuento algunas cosas (solo las que he vivido), que tal vez te expliquen otras. Esto de la cafretización, lumpenización y relajo de la administración pública, no es criatura nueva. Por