Un hombre sin biografía
¡Lo que son las cosas de la vida! Hace unos meses, con escasa excepción familiar, nadie conocía a José Alfredo Hernández Mayoral. De usted identificarlo, lo único que lo distinguía (si se puede llamar así)
¡Lo que son las cosas de la vida! Hace unos meses, con escasa excepción familiar, nadie conocía a José Alfredo Hernández Mayoral. De usted identificarlo, lo único que lo distinguía (si se puede llamar así)
El Tribunal Supremo de Puerto Rico, en opinión de 2 de marzo de 1999, sin ningún rubor, asombro ni reparo, nos dice: El 14 de noviembre de 1994 el Departamento de la Familia, en adelante
En una noche de alegría estudiantil de celebración de fin del primer semestre universitario, mezclada con el tradicional run run navideño, de esos momentos en los que los muchachos se sienten inmunes a la desgracia
Los hogares se acabaron, las creencias volaron y la educación se deseducó a tal grado que se convirtió en pintura y capota, cambios en el piso, doble tracción, rimas cantadas, chateo, agresión, insulto, tiroteo, “fourtrak”
La primera parte del patético cuento del escritor-actor Rafael González Salas es el relato de un incidente cualquiera al que todos estamos acostumbrados. Días antes de su desgracia, escribió en una página de Internet: “Me
María de los Ángeles (Angie) Rivera Rangel fue procesada por, supuestamente, haber sobornado a unos cuantos angelitos de los del sátrapa Pedro. Cometió delitos, y como a cualquier hija de vecino, la debieron procesar y